Vacuna contra Papiloma humano: nos animamos?

Desde hace unos años se encuentra disponible en México la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) y se aplica en niñas y niños desde los 10 hasta los 26 años de edad. Mi hija mayor cumplirá 11 este año, así que ya me puse a averiguar de qué se trata. El VPH en realidad son un grupo de más de 150 virus relacionados. Algunos de ellos se han relacionado con cáncer de cuello uterino (y en menor proporción con el de ano, de pene, de vulva y de vagina). Es importante hacer notar que el tener el virus presente no es causa exclusiva del cáncer. Para que se desarrolle, es necesario que se cumplan varios procesos que involucran muchos factores socioeconómicos y de hábitos que la vacuna evidentemente no controla.
Las vacunas están desarrolladas para proteger contra algunos de esos virus, no contra todos. Hay 2 vacunas comercialmente disponibles (Gardasil ® y Cervarix ®). Se aplican en 3 sesiones en 6 meses (aunque parece que aplicar solo 2 dosis es suficiente). Las mujeres vacunadas deberán seguir con sus estudios de Papanicolaou para prevención y detección temprana del cáncer. Y también es importante recalcar que no protege contra otras enfermedades de transmisión sexual. En un principio se enfocó a las niñas pero hace poco se ha incluido también a los niños.
Hay opiniones encontradas sobre estas vacunas y si de verdad son necesarias considerando los riesgos que representan. Existen antecedentes de niñas que han presentado efectos secundarios muy graves y en algunos casos hasta la muerte luego de recibir la vacuna. Leí un reporte de que en Japón se aplica la vacuna solo si los padres la solicitan pero los médicos les previenen que el Gobierno no lo recomienda. Siguen circulando notas de que la prohibieron pero no es así. En Francia está en revisión porque consideran que no es efectiva, ni segura, ni necesaria. En España existen asociaciones que atienden a familias de afectados y luchan porque se retire la vacuna.
La fórmula contiene un elemento a base de aluminio que es el mayor problema. El aluminio ingresa al cuerpo y se acumula en el cerebro causando problemas de mareos, convulsiones, enfermedades autoinmunes (que pueden ocasionar esterilidad), embolias pulmonares y la muerte entre otros. Al parecer nunca se ha probado en niñas entre 9 y 15 años, sin embargo es la edad recomendada para aplicarla. Encontré montón de artículos que hablan de todo esto, y solo uno donde explican que de más de 20,000 pacientes que recibieron la vacuna en un lapso de 6 años en EUA, cerca de 1,600 presentaron efectos adversos serios y murieron 73 de ellas por los efectos de la vacuna. En varios si dicen que las incidencias de efectos secundarios es mucho mayor en estas vacunas que en cualquier otra vacuna comercial. Por lo visto no hay muchos estudios contundentes sobre su efectividad. Ojalá los hubiera. Lo que comentan es que se han aplicado ya millones de dosis y solo en algunas personas han presentado casos secundarios. En otros he leído que el 10% de las pacientes acabaron en urgencias en Canadá luego de recibir la vacuna, pero también resulta que el reporte no es correcto, sino solo menos del 1%.  Cada día salen más y más artículos y reportes sobre los efectos negativos que se asocian a estas vacunas y otros tantos que tratan de desmentirlos.
Se dice que de las mujeres con cáncer de este tipo, solo el 28% fue causado por los virus que abarcan estas vacunas. Fueron inútiles contra el 72% restante. Lo más significativo que encontré es que la prevención del cáncer cervicouterino (y los otros relacionados con el VPH) se debe basar no solo en la esperanza de una vacuna, sino en todos los factores socioeconómicos y de salud que implica el contagio y desarrollo de la enfermedad. Un control anual de examen de Papanicolaou para detectar el cáncer en épocas tempranas sigue siendo muy efectivo a mi manera de ver. Si se realiza cada 3 a 4 años se reduce la incidencia de cáncer en un 80%. De todas las muertes por este tipo de cáncer, asumo que muchos pudieran haberse evitado si se detectaran a tiempo y se hiciera algún tratamiento para curarlo (desde que se implementó como prueba de rutina entre 1955 y 1992 redujo en 74% la mortalidad por este tipo de cáncer). Yo creo que el problema de falta de prevención es cultural y afecta la salud de todos los casos no solo por el cáncer sino de muchas otras enfermedades. Debería aplicarse más apoyo a la difusión y prevención con los métodos que son ya probados y comprobados como efectivos.
En casa nos tratamos casi siempre con homeopatía. Algunos homeópatas muy ortodoxos recomiendan no aplicar ningún tipo de vacuna. Mis hijos tienen todas las vacunas de la cartilla nacional de vacunación en México. Contra enfermedades como la poliomielitis no hay cura pero si prevención con la vacuna. De eso no me cabe la menor duda. Pero esta del VPH me parece que es más el riesgo que el beneficio que pueda tener. No es como con la publicidad tan negativa que hubo relacionada al autismo y las vacunas que se generó con solo un artículo y que finalmente confesaron que fue con datos falsos. Sobre esta vacuna hay muchos, pero muchos datos de efectos secundarios graves, demandas y sospechas de sobornos y mala elaboración de los estudios clínicos. Prefiero optar por la educación sexual, de higiene y de prevención con evaluaciones como el Papanicolau que la vacuna. Y si acaso llegara a ser necesario, optaría por el tratamiento alópata o el homeopático que hay disponibles. Quizás en el futuro cambie, pero a como están las cosas hoy, paso de la vacuna.

Este artículo lo escribí originalmente en 2014, cuando mi hija tenía 9 años. He revisado varios de los links que puse entonces y algunos han desaparecido o se han actualizado. Rectifiqué la información que ha cambiado, pero en general se mantiene. Por no decir que han aumentado los datos de casos negativos. De verdad este tema me causa mucha preocupación. Mi formación profesional es de Químico Farmacéutico Biólogo con especialidad en Tecnología de Alimentos de la UNAM. El título es un poco confuso, en realidad no tengo mucho de farmacéutico pero si una preparación de evaluación científica de pruebas y procesos que deben llevar una estricta planeación y confirmación de los hechos. Y tengo muchas dudas luego de leer las declaraciones de las asociaciones contra la vacuna que dicen que los placebos usados en los estudios clínicos no eran precisamente placebos y cosas así, quizás tengan razón. Lo que yo creo es que cada familia debe decidir qué hacer al respecto y no que se imponga como obligación. Al menos en México me parece que es voluntaria no obligatoria. Hay muchísimas mujeres que se beneficiarán con esta vacuna pero algunas otras que no. Y si hay otras opciones menos riesgosas, serán las que yo use. El cáncer es algo serio y no lo tomo a la ligera, por eso comparto mis opiniones con ustedes.