Tres años de mi libro

Hace ya tres que publicaron mi libro Un Abrazo especial (Ed. Prekop México 2013) y que publiqué también la versión electrónica en amazon.com.

Cuando mis hijos y yo empezamos a incursionar en la terapia de contención no sabía todo lo que descubriría. Pero tenía la confianza en que era un camino interesante y que nos daría una oportunidad de mejorar nuestra dinámica de familia y como seres humanos. Les invito a leer el post que escribí sobre la terapia. A través de un abrazo profundo y cálido se puede restablecer ese vínculo. Se escarba en lo más profundo del alma para sacar los sentimientos que empantanan esa relación y a través de una sesión guiada, se llena finalmente de amor. Pero no es fácil escarbar tan profundo. Por eso hay que prepararse bien para sacar provecho de esa búsqueda tan personal.

Ya que estuve en mi preparación durante no recuerdo cuántas sesiones, hice la primera contención con mi hija de 7 años. Me di cuenta que era mucho más intenso de lo que creí y nos agarró en curva tanto a mi hija como a mi. A pesar de haberme preparado con mi terapeuta, Marisol Labra, y leído algunos de los libros de Laura Rincón Gallardo, en realidad no sabía bien a bien de qué se trataba. Todo fue tal cual como me explicaron, pero el experimentarlo en carne propia por primera vez fue mucho más intenso de lo que imaginé. La experiencia fue muy gratificante y al final estábamos muy tranquilas y contentas. Pero inmediatamente terminé supuse que con mi hijo sería mucho más difícil. Él tenía apenas 3 años y justo necesitábamos trabajar su enojo y falta de tolerancia a la frustración. Es un niño de alta demanda y en esa época era muy, pero muy difícil manejar sus emociones tanto para él como para mi y cualquiera que tratara con él. Muchas veces es un niño explosivo. Pensé que podía ayudarle a prepararse mejor y saber de qué se trataba todo el proceso para que no se asustara. Acostumbro inventarles cuentos para trabajar eventos particulares de nuestra familia, como lo que comen o no quieren comer, si tiene pesadillas o lo que sea. Entonces se me ocurrió inventarle un cuento para explicarle el proceso y el objetivo de lo que haríamos. Se los contaba por la noche antes de dormir, ya con la luz apagada. Él pudo preguntarme cosas y yo aclarárselas. Lo repetimos montón de veces antes de la contención así que ya sabía a lo que iba. Durante la contención nos sentimos más seguros los dos de lo que estábamos haciendo, pudimos hablar de nuestras emociones, de nuestros miedos, enojos y tristezas tanto como lo necesitábamos. Al final pudimos conciliar todo con un abrazo especial, de mucho amor. Fue intenso, intensísimo. Las emociones que teníamos atoradas se desbordaron y salieron todas. Yo suponía que los causantes eran unos y a la hora de la hora, él pudo explicarme a pesar de su corta edad, lo que en realidad era lo que lo agobiaba. Ya que terminó el proceso y nos reacomodamos emocionalmente, seguí yendo con mi terapeuta a trabajar otros puntos míos y de mis hijos. Platicamos sobre mi cuento y me animó a compartirlo con otras familias para que pudieran ayudar a sus hijos también. A mi me pareció una excelente idea y empezamos todo el plan. Redacté el texto transcribiendo tal cual lo que les contaba cada noche. Una amiga mía, Mónica Díaz Oldenburg desde Argentina, hizo las ilustraciones. Marisol me presentó con Laura Rincón Gallardo, directora del Instituto Prekop en México. Le gustó mi cuento y como dicen, el resto es historia.
El objetivo de este cuento es explicarles a los niños y también a sus padres cómo es la terapia, para qué sirve y exactamente qué van a hacer durante la contención. Habla mucho sobre las emociones y cómo podemos hacer para vivir en armonía con ellas. Que tenemos muchos tipos de emociones y todas son buenas. El enojo nos sirve de mucho, pero no por eso es bueno estar siempre enojado. Como tampoco es bueno estar siempre feliz. La vida es un balance de cosas: a veces nos sentimos felices, a veces tristes. Y siempre estará bien. A mi me molesta mucho cuando a un niño que llora le dicen: “Yo no quiero niños chillones” o “No me hables hasta que estés contento”. Los niños (y adultos) tienen derecho a estar tristes o enojados y escucharlos y acompañarlos hasta que procesen ese sentimiento y puedan estar más tranquilos. El sentido de la filosofía del Abrazo como Forma de Vida (Laura Rincón Gallardo) que promueve Jirina Prekop y Laura Rincón Gallardo es que la madre quiere al hijo siempre por ser su hijo, simple y llanamente. Y lo querrá siempre aunque esté enojado, triste o asustado, no solo cuando está feliz. Y lo acompaña mientras crece y lo ayuda a entender sus emociones y a aceptar lo que es suyo y desechar lo que no le pertenece, a dejar de lado herencias emocionales negativas y permitirle avanzar en su vida propia.

Jirina Prekop y Monica Chavez

Jirina Prekop y Monica Chavez

Al platicar sobre mi libro y la terapia con otras personas que nunca habían escuchado de ella, me doy cuenta que hay un gran desbalance en nuestra cultura a este respecto. Se nos enseña mucho a esconder las emociones y tragárnoslas sin andar dando lástima por ahí. Y eso le transmitimos a nuestros hijos, y ellos a los suyos y la cadena es infinita. He descubierto que la lectura de mi cuento ha ayudado a otras personas a que, aun sin pasar por el proceso de la terapia, tengan una perspectiva diferente de cómo manejar las emociones. Y la pregunta obligada es: “¿Y notaste una diferencia en tus hijos después de la terapia?” Si lo noto. A pesar de no tener resuelta nuestra dinámica familiar y seguir con muchos problemas que nos falta trabajar, yo si noto que mis hijos, y sobre todo yo misma, somos más conscientes de nuestras emociones. Ellos son capaces desde entonces de decirme cuándo están enojados o tristes y las razones de porqué están así. Podemos hablar y me pueden decir todo lo que les molesta hasta que ya no guardan nada y podemos contentarnos más rápido. Saben que si hay un problema en casa entre papá y mamá, ese problema es de nosotros y que no es su responsabilidad resolverlo, ni tampoco es su culpa que eso pase. Y cuando estamos felices y contentos, también podemos identificar porqué estamos así y disfrutarlo mucho. Aprenden a reconocer que son responsables de sus logros y que lo que hacen tiene su efecto, sea positivo o negativo. Nos falta mucho camino por recorrer, pero lo hacemos con más consciencia.
La Terapia de Contención es una parte dentro de la filosofía del abrazo. Es un medio para reconectarnos con los otros (adultos o niños) que nos permitan vivir más amorosamente nuestra relación. Pero se complementa con muchas otras cosas, como el respeto al otro, el respeto a uno mismo, el buscar la forma de comunicarnos efectivamente con los otros y eliminar lo que nos daña. Espero que en mi blog encuentren parte de esta información y compartan sus experiencias.