¿Qué es la terapia de contención (según Jirina Prekop)?

El escenario perfecto para la llegada de un bebé incluye un embarazo deseado, tranquilo y bien cuidado, que el parto fuera vaginal, que la madre estuviera en contacto con el bebé de inmediato ofreciendo el pecho. Sin embargo, existen muchos factores que alejan estas condiciones cada vez más de la realidad. Hay embarazos no deseados, relaciones de pareja conflictivas, aumento de cesáreas para comodidad de los médicos.

Muchos hospitales llevan a los bebés con su madre solo 3 o 4 veces al día y el resto del tiempo en cuneros. Influye que muchas madres deben dejar a los niños en guarderías apenas termina su periodo de descanso laboral o sin derecho a un tiempo de lactancia durante la jornada de trabajo. La costumbre de dormir a los niños en cuna en lugar de practicar el colecho, el llevar a los niños en carriola en vez de brazos, dar lactancia materna breve o nula, entre otras cosas afectan la formación del vínculo entre madre e hijo. Cuando el distanciamiento se da, puede ser de diferentes grados y que no se note al principio, pero con el tiempo, los huecos en el alma de la madre y del hijo se mantienen y cada que pueden reclaman ser llenados. Incluso pueden agrandarse hasta generar conductas agresivas, aislamiento, inseguridad, miedo, depresión, adicciones, alteraciones del sueño, problemas alimentarios entre muchos otros.
Entonces comienza el ciclo del desapego. Puede existir un lazo pero no un vínculo fuerte entre la madre y el hijo que aunque la madre ame profundamente a su hijo, hay cosas que faltan, que hacen que el amor no fluya como debiera. Las bases sobre las que desarrollaremos todas las relaciones en nuestra vida, resultan incompletas y no permiten que el hijo tenga una vida plena. Además, con el correr de la vida, suceden eventos que pueden agrandar o cerrar estos huecos. Depende también del carácter o personalidad de cada niño, a unos les afecta más que a otros, pero la marca sigue ahí. Hay formas de restablecer esos vínculos entre madre e hijo, de raíz. Nunca es tarde, puede hacerse aunque hayan pasado muchos años, incluso cuando los padres hayan fallecido el hijo puede restablecer ese lazo y reconciliarse con ellos para poder seguir con su vida de una forma más completa y feliz, sin importar la gravedad de las heridas en su alma.
En esto consiste la terapia de Contención según Jirina Prekop. A través de un abrazo profundo y cálido se puede restablecer ese vínculo. Se escarba en lo más profundo del alma para sacar los sentimientos que empantanan esa relación y a través de una sesión guiada, se llena finalmente de amor. Así, el hijo se siente seguro, amado y protegido de manera que puede avanzar en su vida con una nueva visión y amor en su alma. Además, podrá manejar de una mejor manera las situaciones que vengan en el futuro. No significa que jamás tendrá tristeza ni angustia o enojo, sino que dará a cada sentimiento su lugar y su tiempo. Podrá procesar los eventos en su justa dimensión, tanto los felices como los tristes.
Originalmente esta terapia fue practicada con niños autistas en Nueva York por la doctora Martha Welch. En Alemania, la psicóloga Jirina Prekop (nació en Checoslovaquia en 1929 y se mudó a Alemania en 1970) descubrió que también es muy útil para el manejo de pequeños y grandes problemas en las relaciones del día a día con los niños. Y también con los adultos.
Esta terapia implica la confrontación de emociones que culminan en la aceptación de la agresividad del otro para aprender a manejar los problemas y adquirir seguridad en esos procesos. El mensaje principal es que la madre apoya a su hijo, que lo quiere y lo ama a pesar de que se enoje o esté triste: “te quiero y te acepto porque soy tu madre, aunque llores, aunque te portes mal, aunque estés enojado o triste y cuando estás contento y tranquilo, te quiero siempre por ser como eres”.
Para hacerlo, es necesario que la madre (o el padre si así lo quiere) se prepare con un terapeuta de contención. Es necesario que la madre reconozca las heridas de su niño interno y las sane antes de poder sanar las de su hijo. Existen varios tipos de contención y se aplicarán las que fueran necesarias según la historia personal de cada quién:

a) entre padres e hijos (de cualquier edad) para resolver conflictos acumulados y restablecer el vínculo (los padres pueden ya haber fallecido o no estar presentes físicamente)

b) con la (ex) pareja para resolver conflictos en la relación

c) de duelo para resolver sentimientos atorados por pérdidas no resueltas

Esta técnica se debe llevar al cabo con un terapeuta como guía la primera vez y si fuera necesaria una segunda vez. La madre y el hijo aprenderán entonces la forma de hacerlo y podrán realizarla cada que lo consideren necesario. Una vez aprendida la técnica, puede usarse durante toda la vida. Y puede realizarse entre adultos, no solamente con niños, para sanar al niño interior y poder llenar de amor su vida como adulto.
El Instituto Prekop es el único autorizado para certificar terapeutas de Contención en México y el resto de América Latina (Dir. Psic. Lara Rincón Gallardo).

Este post lo publiqué originalmente el 26 de julio del 2013