La Dieta Paleo

Hace tiempo que lo estaba pensando y por fin me decidí a probar la Dieta Paleolítica. Se basa en comer lo que nuestros ancestros de la época paleolítica hubieran comido y también recomienda hacer ejercicio desde ese punto de vista. Nuestros genes no han cambiado mucho desde entonces y ellos lograban sobrevivir así. Desde que se empezó a cultivar la comida y a consumir cereales y lácteos cambió todo en nosotros. ¿Qué comían? Lo que cazaban o agarraban por donde pasaban: carne, pescado, vegetales, frutas. También recomiendan comer todo natural, nada procesado. No se cuentan calorías, sino se enfoca en lo que es sano comer y lo que no. Por ejemplo, las frutas si están permitidas pero en cantidades moderadas porque tienen mucha azúcar y de preferencia comerla, no tomarla en jugos para tener la fibra y muchos nutrientes que no llegan al jugo (330 ml de jugo natural de naranja puede tener hasta 33 gramos de carbohidratos de azúcar, cuando un refresco tiene unos 40 g). Algunos aceptan uso de mantequilla o crema para cocinar y otros nada de nada. Hay muchas versiones e interpretaciones que varían en los detalles pero no en lo general. Yo empecé a leer a Mark Sisson quien es uno de los principales promotores de esta filosofía en EUA. Les paso sus datos para que se asomen a su página con montón de recomendaciones, aunque todo está en inglés. Su libro más famoso es Primal Blue Print donde explica todos los fundamentos de este sistema.

Los hombres de las cavernas no corrían por 2 horas como en un maratón ni hacían ejercicio aeróbico por más de 30 minutos al día. Iban tras de una presa, corrían a todo lo que daban para cazarla, luchaban con todas sus fuerzas y ya. Se recomienda entonces hacer ejercicio más de peso y resistencia que ejercicio aeróbico extenuante porque nuestro cuerpo no esta diseñado para eso. Los cambios en nuestro metabolismo por la dieta es lo que cambia la manera en que funciona nuestro cuerpo y el desbalance es lo que origina las enfermedades y padecimientos.

pulpos-al-ajillo-con-ensaladaNo voy a escribir grandes detalles porque hay muchísima información al respecto. Baste decir que mi mamá la sigue hace unos 4 años y mi hermano un año más. Él fue quien nos la presentó y mi mamá lo siguió de inmediato. A los dos les ha ido de maravilla. Mi cuñada también la sigue con muy buenos resultados. Últimamente he visto con mucha mayor claridad lo que era evidente desde hace mucho. Mi mamá tiene 87 años y tiene una salud envidiable. Se mudó a un asilo (hablaré de eso próximamente) y está en contacto con muchos adultos de su edad y mas jóvenes que no están tan bien conservados como ella. Les pasa sus tips para estar bien y empiezan a seguirlos algunos, pero le comento que a estas alturas no resolverán mucho sus problemas de salud porque es el resultado de años de cuidarse. Y entonces me di cuenta: si yo no hago lo que ella ha hecho por años, tampoco puedo esperar esos resultados si no me enfoco para lograrlos. Se mueve por si sola (ni bastón ni andadera), anda en la calle como si nada, muy sana y muy lúcida. Ha seguido varios principios en su vida, particularmente con la dieta y ejercicio, que yo no he seguido hasta ahora. Aunque en general como bien, tengo sobrepeso. Yo acostumbraba comer pan dulce en la mañana y en la noche, queso a la menor provocación y postre sin falta cada comida. Esta dieta era todo un reto porque básicamente no se come nada de cereales, ni leguminosas, ni lácteos, ni azúcar; o sea el 80% de mi dieta. Probé de vez en cuando hacer platillos 100% paleo y me gustaban, pero eso de renunciar al pan dulce y el queso parecía demasiado. Entonces decidí probar para lograr tener la salud que tiene ahora mi mamá cuando llegue a su edad. Ella la ha seguido apenas hace unos 4 años, pero desde antes ha sido muy cuidadosa con lo que come. Desayuna un puñito de nueces y almendras, un ajo crudo, aceite de pescado en cápsulas, fruta y te. Toma una cucharada de grenetina con su jugo para ayudar a sus articulaciones. Y huevo o alguna otra cosa con proteína. Antes comía galletas integrales y tortillas de maíz regularmente. Y en la comida si incluía arroz, frijoles y otras leguminosas y cereales. Le dolía una rodilla y ya pensaba usar bastón. Mi hermano tenía en puerta una cirugía de hombro por dolor en sus articulaciones que no cedió luego de fisioterapia ni medicamento. Ambos eliminaron el dolor con esta dieta y han mejorado mucho su calidad de vida.

carne-y-nopales-asadosLuego, me hice una prueba general de sangre para un trámite del seguro de salud y aunque todo estaba en los límites sanos, el nivel de azúcar y de triglicéridos ya rayaban en el límite superior. Jamás en mi vida había tenido resultados como esos. Las articulaciones de las manos empezaban a dolerme cuando despertaba en la mañana, igual que las rodillas aunque se me quitaba luego de unos minutos de empezar a caminar. Entonces tomé la decisión y desde el 29 de octubre empecé. La verdad ha sido mucho más fácil de lo que pensé. La sigo lo más apegada que puedo. Por ejemplo, si voy a una comida invitada, me sirvo lo que hay. El otro día dieron puras cosas que se supone no debería comer (botanas de queso crema con galletas, papas fritas, cacahuates, quiche de espinacas con queso, pastel de chocolate). Ni modo que no coma o ande cargando con mi comida. Tampoco es para tanto (en mi caso). Como lo que hay y sigo en cuanto puedo. Siendo mexicana, es un reto verdaderamente difícil ir a un restaurante de comida típica y comer 100% paleo. Pero lo logré. Un día pedí consomé de pollo (caldo y pollo sin arroz), pedí unos tacos de carne sin la tortilla, con nopales asados, una tostada de pata que comí como ensalada sin la tostada. Y ya no pido postres porque en general son pasteles. Lo que pido a veces es helado de limón (hecho con agua) que aunque tiene mucha azúcar, no es lácteo. O un plato de fruta fresca. Antes comía galletitas, cacahuates o papitas cuando tenía hambre entre comidas. Ahora cargo con mi mezcla de nueces y frutos secos. Como les dije no estoy al 100% todavía, no he empezado aun la parte del acondicionamiento físico, pero ya lo haré. Cuando descubrí que mi hijo es alérgico a la proteína de la leche investigué cómo sería su vida sin lácteos. Y descubrí que la leche no es tan benéfica como hemos creído. Tiene la talla de un niño mucho mayor y no toma nada de leche, ni queso ni le hace falta. Come súper bien y es muy sano. Yo reduje mi consumo de lácteos de manera importante en esa época para mostrarle que puede uno comer bien sin ellos, pero después retomé el queso aunque en menor proporción que antes. Ahora ya no como nada de queso. Ya no se me antoja el pan dulce como antes. Como más pescado que antes (sobre todo atún).

Me he sentido muy bien, sobre todo muy contenta y satisfecha de empezar un cambio en mi salud y de cuidarme más, para tener una vida más sana y poder estar con mis hijos de la mejor manera. No como una viejita achacosa que no se puede mover. Está en mis manos mejorarlo, y lo estoy haciendo. Por lo pronto ya bajé 3 kilos de peso (mi sobrepeso es como de 15 así que todavía tengo más kilos que perder). En unos 15 días repetiré mis estudios de sangre a ver qué tal voy.

En otros posts les compartiré algunas de mis recetas que saben muy buenas aunque no sigan esta dieta.