Cáncer de seno: sin perder la esperanza

Hace poco me enteré que a una amiga mía le diagnosticaron cáncer de seno. Durante una exploración manual, encontró una bolita en uno de sus senos. Acudió al médico y empezaron los estudios. Con la mamografía le encontraron 3 bolitas y luego de la biopsia determinaron que es cáncer y deben removerlo. Es una mujer de menos de 50 años. Tuvo 3 hijos y a todos los amamantó. No hay historia de cáncer en su familia, y la pregunta siempre es: ¿porqué a mi? El cáncer de seno es el más frecuente en mujeres de todo el mundo (OMS). El mensaje clave es la detección temprana para poder actuar y detener su curso. Muchas mujeres sobreviven con el tratamiento adecuado a tiempo. En este post no hablaré de los detalles técnicos ni de estadísticas, porque hay miles de referencias muy acertadas y profesionales. Más bien hablaré del impacto emocional.
Cualquier enfermedad grave asusta y el cáncer con frecuencia es sinónimo de incurable y fatal. Afortunadamente no todos los casos son así. Yo conozco de cerca al menos 2 personas que se trataron a tiempo y han sobrevivido muchos años. Y lamentablemente de otros que no se trataron y fallecieron por eso. El de seno me parece muy difícil de superar. Si la solución es remover el seno, el impacto emocional es enorme. No siempre hay los recursos para sustituirlo con una prótesis y queda entonces la cicatriz y el hueco como un eterno recordatorio de la enfermedad. Yo pienso que no se cura, sino que se remueve y se espera que no vuelva. La salvación para ella está en perder una parte de su cuerpo. Sabe que no tiene mucho de dónde escoger. Ya pidió otra opinión y le dijeron lo mismo. Su operación está programada, pero su mente no se hace a la idea. Sabe que si no lo remueven, puede esparcirse por todo su cuerpo y causar su muerte. Para superar la pérdida de una parte de nuestro cuerpo hay que procesar muchas emociones, de aceptación, de duelo y despedida para cerrar el ciclo y no vivir en la añoranza que es lo que más agobia y desgasta. Afortunadamente en el hospital donde la tratarán hay apoyo sicológico. Le recomendé mucho tomar todas las pláticas que pueda, también que asista si hay grupos de apoyo donde se reúnan mujeres que ya han pasado por lo mismo y puedan hablar a sus anchas de sus miedos, sus pesares, sus tristezas y esperemos que también de sus alegrías por haber logrado una oportunidad de seguir con vida.
Yo creo firmemente que las enfermedades son la forma que tiene nuestro cuerpo para expresar las emociones no procesadas. Que si no dejamos salir el enojo y el miedo se acumulan y explotan por donde menos lo esperamos. Que si tenemos un pesar que nos abruma tanto y no podemos verlo de frente, padecemos de la vista o que el exceso de peso es por miedo e inseguridad y una gran necesidad de protección. Louise L. Hay ha escrito montón de libros sobre esta teoría. El más famoso es el de “Tu Puedes Sanar tu vida”. En él explica que podemos empezar a sanar si reconocemos que nosotros mismos somos lo más importante en nuestra vida, que debemos amarnos y aceptarnos como somos. Perdonar lo que creemos que los demás nos han hecho y liberarnos del rencor. Dejar de culpar a los demás y aceptar que somos responsables de lo que nos sucede en esta vida. Es un libro que me gusta mucho. Lo leí hace tiempo y lo tenía olvidado. Lo retomé para regalárselo a mi amiga y me hizo darme cuenta de puntos sin resolver en mi vida que causan los padecimientos (afortunadamente leves) que ahora me afectan. El libro sugiere muchos ejercicios para identificar todos esos puntos y resolverlo es un largo proceso. Yo platiqué con mi amiga que ya no tiene mucho tiempo para pensarlo y retrasar la operación para tratar de curarse a si misma por este método. Pero que más bien mi esperanza es que luego de leerlo aprenda a reconocer cuáles son sus motivos y tratar de superarlos para que el cáncer no vuelva, para cambiar sus emociones a una visión más positiva y expresarlos a tiempo para evitar cualquier otra enfermedad que el cuerpo busque como escape a esa presión acumulada.
En general las personas piensan en curarse “porque le hacen falta a sus hijos” o “su familia los necesita”; siempre pensando en los otros. Yo no estoy de acuerdo. Uno debe curarse y cuidarse por uno mismo. Yo quiero vivir muchos años porque yo quiero ver a mis nietos, quiero vivir sana para poder disfrutar a mis hijos, quiero ver qué profesión eligen y con quién se casarán. Quiero estar ahí en buenas condiciones, no como una carga para ellos. Quiero ser partícipe de sus alegrías y tristezas. El día que yo me muera me extrañarán, pero seguirán con sus vidas. Yo no. La mía se habrá acabado. Yo decido seguir con mi vida de la mejor manera posible. Ojalá pueda estar con mis seres queridos y disfrutar todo lo que venga juntos. Yo no creo tampoco que debamos estar siempre felices ni ser eternamente optimistas. Yo creo que debemos darle su lugar a las emociones, reconocer el mensaje que nos dan y procesarlo. Liberarnos de lo que nos pesa mientras aprendemos lo que nos toque aprender en ese momento. Como dice el dicho: hay que agarrar al toro por los cuernos. Saber que ahí está, no huir ni tratar de escondernos. Abracemos lo que venga que por alguna causa llegó a nuestra vida y no se irá nada más porque sí. Y hacer frente a las cosas para solucionarlas a tiempo. El cáncer es tratable si se detecta en sus etapas iniciales. Y si contamos con el apoyo de nuestra familia y amigos, cuánto mejor.

Publiqué este post originalmente el 4 de septiembre del 2014. Ahora que estoy reorganizando mi blog luego del ataque de malware, escogí este post para esta ocasión. Me invitaron a participar en la difusión de la exploración manual para detectar el cáncer de seno a tiempo, y este es mi granito de arena. Está en nuestras manos (literalmente) cuidarnos y velar por nuestra salud. Es nuestra responsabilidad, nuestro derecho y nuestra oportunidad para seguir adelante con salud y en las mejores condiciones que podamos. Y con mucho gusto les platico que la amiga de la que hablo en este post sigue gozando de muy buena salud luego de su tratamiento. No perdió el seno, pudieron remover las bolitas que tenía. Siguió con sus tratamientos de quimioterapia y radiaciones y la dieta que le enviaron. Con mucho ánimo y esperanza en el futuro.