Aprender a ser buenos ciudadanos

Aprovechemos desde que nuestros hijos son pequeños para enseñarles lo básico de ser un buen ciudadano. Sobre todo con el ejemplo. Es importante que les expliquemos lo que es sentir empatía por los demás y tratar de ponerse en los zapatos del otro para entender lo que sienten. Y entonces tratarán de ver cómo sus propias acciones afectan a los demás (y a ellos mismos).

1. El simple hecho de tirar la basura en su lugar (y separarla en los lugares donde se lleve al cabo esta práctica) para cuidar su entorno, su salud y lograr vivir mejor.
2. Respetar el turno de los demás (en la fila de los juegos en el parque, de la tienda, para hablar)
3. Respetar las señales de tránsito (no pasarse el alto que en México es muy común, dejar pasar al peatón, cruzar en la esquina)
4. Cuidar sus pertenencias, no solo tirar lo que ya no sirve, sino tratar de que duren más dándoles un uso adecuado.
5. Participar en las labores de la casa de limpieza y orden (evitar hacer las cosas por ellos, darles oportunidad a que traten y aunque les salga mal, que ellos lo hagan, ya aprenderán con el tiempo)
6. Cuidar y respetar a los animales y el ambiente.
7. Llegar puntuales a nuestras citas (eso es una obsesión para mi)
8. Respetar a los demás y ayudar cuando podamos (a una persona mayor a cargar algo muy pesado, ayudarle a cruzar la calle, a levantar la basura)
9. Participar en donaciones cuando podamos. En México es muy común juntar comida, ropa y medicinas para los damnificados por desastres naturales y en todos lados reciben donativos. O regalar los juguetes que ya no quieran a otros niños. O mejor aun, dar de entre los que aun quieran y usen a otro niño, para que pueda jugar y divertirse tanto como lo hacen ellos mismos.
10. Incluir también el aprender a respetar a otras personas que sean diferentes de nosotros, por su cultura, su origen étnico, su color de piel, el país donde nacieron o con capacidades diferentes. Todos somos valiosos como personas y cada quién puede enseñarnos algo y nosotros enseñarles a ellos.

Cuando nosotros vemos que alguien hace algo en contra de ser un buen ciudadano, siempre comentamos entre nosotros el punto para señalar lo mal que hizo, el efecto que puede tener y como lo hubiera podido hacer mejor: “pero mira qué mal hizo esa persona! No se da cuenta que con tirando la basura a la calle puede tapar una coladera y causar una inundación cuando llueva. ¿Qué le costaba esperar a llegar a su casa y tirarlo ahí?” Y si por el otro lado vemos que alguien hizo algo bueno también lo comentamos: “Mira qué amable ese señor que dejó pasara a ese coche en vez de pelear por el lugar, así el tráfico avanza mejor, no creen?” Y si es alguno de nosotros quien ha hecho algo bueno o malo, también aprendemos de eso. Todavía hay muchas (pero muchas) áreas de oportunidad para mejorar en casa, y seguimos trabajando en ello (y yo creo que es un trabajo continuo, de toda la vida).

También está la delgada línea entre ser amable y buen ciudadano, y ser cuidadosos o precavidos. Hay que aprender a cuidarnos y que nuestros hijos estén atentos a los riesgos que tenemos en estos tiempo. Hay mil historias de niños pequeños (o personas mayores) que se hacen los perdidos y lloran para que los lleve uno a tal o cual dirección y es una trampa. Yo no he sabido de ningún caso real, pero por si acaso, les digo a mis hijos que si ven algo así, que llamen a un policía y le pidan que auxilie a esa persona o a ese niño y que así se protegen ellos y ayudan al otro si de verdad lo necesitaba.

Hace poco vi a un señor en la calle cerca de la escuela de mis hijos, es un rumbo tranquilo. Traía un bebé en brazos y se le estaba resbalando de la cobija. Cargaba la pañalera (entonces pensé no se ve que lo haya robado, porque trae mil cosas que le estorban para avanzar de prisa) y la cobija era de esa tela sintética que es muy resbalosa y el bebé ya iba medio cuerpo fuera. Se detuvo para acomodárselo pero no podía, se notaba su falta de experiencia. La pensé dos veces antes de detenerme a ayudarlo pero pudo más mi preocupación de que se lastimara el bebé. Le ofrecí mi ayuda y aceptó. Él cargó al bebé y yo le acomodé la cobija. Me agradeció y me fui en realidad no muy tranquila. Es una lástima que tengamos que pensar antes de ayudar a una persona así.

Este post se publicó originalmente en octubre del 2013